ANCIANA CON GABARDINA, ARLÉS

Las sortijas bailan en sus dedos temblorosos

mas los nudillos hinchados les impiden escapar

fuera de las manos sarmentosas, consumidas.

La montura arlequinada de sus gafas un día fue la última moda,

eran buenos tiempos y ella no quiere cambiar:

se ve como antes, a los dieciocho.

El yogur con cereales matutino presta buena conciencia alimentaria que le dura a la anciana todo el día

y por eso ya no cuentan

las pequeñas infracciones: mantequilla en los cruasanes y el chocolate con nata.

Huyendo de los tristes andadores

que huelen a claudicación maldita,

se refugia en el bastón o se apoya en el brazo de una amiga.

Omnipresente el paraguas, junto al bolso, acecha las gotas gruesas de la nube más cargada.

-Para la bruma, un pañuelo de cabeza o un sombrerito impermeable-.

Es necesario escoger una a una las naranjas en el mercado,

son caras

y vienen desde muy lejos.

La sopa de pollo al anochecer conforta

como el sillón resobado y la rutina de las voces estridentes que surgen del altavoz

del televisor que reina en el salón de la anciana.

Pilar Monedero-Fleming

@MonederoFleming

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16 pensamientos en “ANCIANA CON GABARDINA, ARLÉS

  1. Me ja hecho recordar a mi madre. Intento siempre acordarme de ella en sus mejores años, pero acabo descubriendo que quizás sus mejores años fueron los de una vejez plácida y serena.

  2. Muy hermoso, ojalas este texto se lo dejaran a mas de uno que ahora mismo no cuida a sus mayores, es un homenaje en toda regla a ellos que también son personas. Cada día descubro algo nuevo de ti, tienes un corazón muy grande que casi no te cabe en el pecho. Un fuerte abrazo y muchas gracias

  3. Es muy cierto que todos nos quedamos con la pinta que teníamos a los 18. Eso nos hace parecer aún más viejos. Muy bonito y entrañable poema, sí señora.

  4. Muy bello relato, una etapa de la vida a la que llegaremos si Dios es generoso más temprano que tarde. Ser anciano en mi país si que es complicado, con pensiones de jubilación irrisorias,si llegas a tenerlas Saludos @vallejosjose

    • Ahora empieza a ser complicado ser anciano en casi todas partes.¡El FMI dice que vivimos demasiado!
      La reflexión sobre las naranjas, demasiado caras para la anciana europea, va en ese sentido.

  5. Una mirada melancólica hacia esa edad en que la derrota de los años no cuenta con alicientes suficientes para nuevas victorias. Pinceladas de nostalgia sacuden los corazones de los mayores. Buena observadora de una realidad que, la mayoría, viviremos tarde o temprano.

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