Respirando Hondo

Es posible recorrer en ciertas tardes las calles

como pasillos domésticos paseados muchas veces,

esquivando los lanzazos de los ojos

que te persiguen

quietos

desde los carteles.

Ignorar la cadencia insinuante

           del baile de los demonios

en las barras de los bares

mirando hacia arriba el cielo

donde brillan como joyas

las luces de los semáforos.

Respirar el azul fuerte

que no le teme al humo de los coches,

escuchando en tu interior

el piafar de los caballos

y sus cascos resonando sobre el ruido de las motos.

Ya no eres esclavo, el tiempo

es ahora tu sirviente.

16 pensamientos en “Respirando Hondo

  1. ¡Qué suerte tiene quien consigue que el tiempo sea su esclavo gracias al control de de su cuerpo tan sólo con respirar hondo!

    Es un regalo.

    Gracias.

  2. Si un suspiro alberga el beso que pudo ser y el nombre que fue, la tos recuerda el beso que no se dio y el nombre que no es… Hay un instante, justo antes de recordar, en donde imaginamos sin tiempo porque el mismo es nuestro; en ese instante respiramos hondo, ya sea para ver el azul que no sucumbe; o el gris de los grises…

    Aplausos escritos y saludos en letras…

    • No sé que decir, cuando la respuesta quizá supera al poema.
      Abrazos escritos y saludos en letras a ti también.

  3. cómo conseguir que un paseo urbano sea una fenomenal pesquisa al interior de uno mismo y a la propia afirmación, que pone el tiempo a nuestros pies y no al revés. enhorabuena
    saludos blogueros

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