Un instante en el hotel 1885 (MONTREUX)

  Hasta la copa del agua

-medias lunas en los bordes

huella de labios grasientos-

tiene estilo y elegancia

en este hotel amarillo de fachada de merengue

y suelos siempre brillantes.

Sobre el mantel se refleja

el sol de la sobremesa

fragmentado por los prismas

de las lámparas del techo

en mentidos arco iris.

Enderezando la espalda,

la encorsetada señora

suspira por un descanso de cordones aflojados

previsto tras la comida.

La mosca torpe, borracha,

esboza un fútil aseo

entre los restos pringosos

de una guinda al marrasquino.

Los niños no quieren siesta.

Pero la nurse los lleva

a reposar, obligados,

en penumbrosas alcobas.    

Mientras ella, liberada,

tricota un jersey eterno

o retoma sus lecturas

(roman erotique, á la mode,

que esconde en el costurero).

En la cocina, los pinches

sudan tras los delantales.

Pilar Monedero-Fleming 

@MonederoFleming

14 pensamientos en “Un instante en el hotel 1885 (MONTREUX)

  1. Descrito así es fácil de imaginar el hotel. Creo que incluso puedo notar el olor e imaginar las caras de los personajes. Gracias por transportarnos hacia otro lugar.

  2. Mis respetos: La descripción de momento y espacio, que consigue remitir la imaginación del lector a un lugar y un momento esplendorosos, alcanza una magistral altura poética. Y ni qué decir de las ilustraciones, auténticas obras de arte. Gracias por compartir esta maravilla

  3. Descripción perfecta de como pasa la vida del hotel, fluyendo desde la impoluta limpieza, y pasando por el calvario de las enconsertadas damiselas, mientras, la vida sigue su camino en la cocina. Impecable exposicion de la cronica. @Jose_maor

  4. ¡Qué bonita! Me encanta. La he disfrutado por muchas cosas. Pero voy a señalar dos. Describe la quietud, la calma de la digestión y movimiento, el de los niños. Asimismo, me recuerda la poesía de dos grandes. La de Machado en una tarde parda y fría de invierno con monotonía de lluvia tras los cristales. O algo así. Y las imágenes de Lorca.
    Además, incluso sin falta de epígrafe, esta poesía te transporta a ese mundo burgués, casi de balneario, de una familia acomodada en la que la ausencia del “cabeza de familia” ni se nota.
    ¡Menuda escuela!
    Gracias, Pilar.

  5. Magistral la manera de reflejar los claroscuros de una época. La belleza y la fealdad mezcladas con ingenio.
    huifang12

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