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Historias del bosque: El bosque quemado

Olivos, almendros, encinas y pinos no resistieron la fuerza del fuego.

Sus ramas ahora son dedos de bruja que señalan un cielo estremecedor.

Un cielo muerto.

La misma negrura que habita en el alma de los incendiarios

la han sacado fuera y la han vomitado, derramándola en torno a sí.

No cantan los pájaros del bosque quemado.  

Sus esqueletos frágiles se deshacen

y se esparcen como soplos en el aire ardiente.

Tremenda es la pena del monte arrasado.

No hay lágrimas que laven sus cenizas trágicas.

Millones las vidas pequeñas, sagradas, segadas,

retorcidas,

calcinadas en la más cruel de las muertes.

El humo aureola al bosque desierto,

que ya no tiene alma,

que no es ya ni bosque, porque lo han matado.

Pilar Monedero-Fleming

@MonederoFleming

INOCENTES

¿Cabe tanto dolor negro en un pecho tan pequeño?

Es tan grande el desamor.
Tan inmenso el abandono.
La crueldad tan infinita… soy culpable ante ellos.

Me clavan saetas con sus ojos limpios.
Sufre el animal, el niño…
Su inocencia es el peaje que pagan ante el malvado.

P. Monedero-Fleming

Prisioneros

Nada peor que estar preso sin conocer la condena.

La longitud de los días que se deslizan sin más, lentos cual procesionarias,

tan iguales como ellas.

Ser serpiente de terrario

o pez en una pecera

-obsesa, cautiva víctima en su cárcel de cristal-.

O mujer en una casa

con una fiera en la puerta,

tan pendiente de su miedo

que se le olvida la vida.

Pilar Monedero-Fleming (Animalario, nº 5)

HUMILLACIÓN Y AGONÍA DEL TORO

“No hay nada tan patético como una multitud de espectadores inmóviles presenciando con indiferencia o entusiasmo el enfrentamiento desigual entre un noble toro y una cuadrilla de matones desequilibrados destrozando a un animal inocente que no entiende la razón de su dolor” 

Joseph Ritson

 

 

 

El horror inesperado en la pantalla alargada del televisor

refulge,

me coge desprevenida.

No atardece todavía cuando el toro se revuelca boca arriba

entre la arena y la sangre

girando hacia mí los ojos a través del catódico cristal.

¡Y me mira!

A mí me mira, entre lágrimas,

desde atrás de la pantalla

como si fuese mi culpa.

Preguntándome por qué.

(Adaptado de Animalario 8, del libro de poemas Animalario de Pilar Monedero)

Cuervos

Los cuervos de la Torre de Londres. Habitantes torpes, pesados y furiosos

de ese siniestro enclave verdeado de hierba del que no cabe huida volando por el aire

ni cortando las brumas -gruesas puntas de flecha de acero reluciente, sus cuerpos- porque los centinelas han quebrado sus alas.

Hoy son hoscas mascotas para aquellos turistas que buscan los fantasmas de los decapitados

y así poder guardar en su cámara de fotos el oscuro reflejo del hacha del verdugo.

El hambre de otros cuervos sobre las autopistas es el precio que pagan, definitivamente,

por espiar felices a los coches de paso desde sus asideros

-iónicos senderos de la alta tensión-.

(Trece Sonrisas Feroces, Iª, Doble Cristal, Pilar Monedero)

Breve poema del Gato

Cuando nieva siempre hay gatos sobre el blanco de las tejas. 

Siempre un dibujo perfecto su silueta en el tejado.

Por ser tan bello, tan literario y tan esquivo,

paga a menudo por unas culpas que no son suyas.

Y casi nadie repara en cuánto sufren -tantas y tantas veces- en su herida prestancia, su galana altivez quebrada,

los gatos.

(Adaptación de Animalario 9, Animalario de Pilar Monedero)

¿Cazar es asesinar?

                  Bienvenidos al “Pim, pam, pum” nacional. Pasen, carguen, apunten y maten señoras y señores. Tenemos vidas a precio de saldo. Ustedes ponen las armas y la administración les otorga el beneplácito para apretar el gatillo. De proporcionar las víctimas se encarga la naturaleza, un entorno que hemos transformado a golpe de ley en caseta de feria y donde los premios son peluches de piel, carne y hueso. Disparen a mansalva y sin miedo que los animales están para eso: negocio y diversión humanas. En su caso, tratándose de un puro entretenimiento, nos ocuparemos de cubrir el rojo de la sangre que derraman esos monigotes al ser alcanzados, con el verde implícito en términos como conservacionismo, ecologísmo o sostenibilidad, tan de moda y tán rentables hoy en día, que ya se sabe que es más útil parecer honrado que serlo… “España, coto de caza” Publicado por el 15/12/2011

Son innumerables los ejemplos de esta hipocresía tan extendida que intenta cubrir la caza con un velo respetable (y, digo yo que si bajo tal velo no hubiera algo muy feo no habría necesidad de tapujos). La Junta de Castilla y León autoriza la caza de corzas durante la época en la que están preñadas o amamantando a sus corcinos. Abatida la madre, la cría queda condenada a un destino terrible: el desamparo, la agonía y la muerte. “Descaste de hembras” llaman oficial u eufemísticamente tan cruel masacre, en una burocracia repugnante de puro cruel, en la que no se sabe si la perversión nace de la ignorancia o es al revés.

La misma crueldad eufemística expide permisos administrativos para asesinar a los llamados “híbridos”, resultado del cruce entre un perro y una loba. ¡Para proteger la pureza de raza de los lobos! A los que por otra parte catalogan como “especie cinegética”, es decir, también asesinable. Todas estas sinrazones disfrazadas de sostenibilidad y demás farfolla ocultan el placer de matar.

Porque quien no caza para sobrevivir mata por placer, y eso, señores, lo hacen los asesinos.

Las nuevas normativas “medioambientales”, para mayor gozo de los cazadores, amplían el elenco de vidas destrozables por este pasatiempo cruel al que tienen el descaro de llamar “deporte”. Miles de muertes directas y no pocas indirectas: las de aquellas criaturas que quedarán desvalidas por falta de madre.

¿Es deportista el que se recrea en el miedo, la huida angustiosa, el dolor, os agujeros dejados por los cartuchos en la carne, las hemorragias, los llantos, gemidos y aullidos de sufrimiento de los animales, sus cuerpos agónicos y ensangrentados con las crías aterrorizadas y desvalidas a su lado? No, es un asesino, porque hace lo mismo que un asesino y sus sentimientos son los de un asesino.

Como aquí se regalan las licencias de caza, hartos estamos de ver la cantidad de asesinatos cometidos con armas de caza. La cantidad de mujeres asesinadas por sus parejas (o ex) cazadores, otro reguero de víctimas. ¿No coinciden aquí cazador con asesino hasta para las mentes más estrechas y especistas? Aunque abatir la presa humana conlleva un enjuiciamiento y unas penas que no merecen las crueldades ejercidas sobre los animales.

El pensamiento antropocéntrico, que considera al resto de seres no humanos como meros objetos de los cuales servirnos a nuestro antojo lleva siglos haciendo mucho daño, y como continúe preponderando nos destruirá a todos, incluyendo a los inocentes que de nada tienen culpa.

Hay estados en los que la caza está prohibida. Los Países Bajos y Holanda son dos de ellos. Es una cuestión de respeto y progreso: de auténtica cultura y sensibilidad: allí tampoco tienen corridas de toros, y Holanda marca la tendencia mundial en el fin de la experimentación con animales que se ha revelado como inútil y prescindible ante otras alternativas. Mientras, aquí se caza por cazar como en Los Santos Inocentes de Delibes, aquí se defienden las corridas de toros como Bien Cultural desde el ministerio del ramo, sin despeinarse la ministra; aquí va a inaugurarse con dinero público y sin consultar a nadie ¡faltaría más! un centro de experimentación animal en Lugo. Y en Cáceres intentan expulsar de la gestión del alberque de animales (perrera) a la protectora que venía gestionándolo ejemplarmente, para “cederlo” a la Facultad de Veterinaria, y eso sólo puede tener un propósito, que la perrera sirva de recinto de prácticas, y en nombre de la “docencia” se practiquen impunemente vivisecciones y experimentos. Un Dachau animal. Todo son decisiones políticas con las que nuestros gobernantes demuestran chapotear en el primitivismo, la ambición, la crueldad y el especismo. Y que en vez de evitar la tendencia hacia el maltrato y desprecio a los animales en España son los primeros en alentarlos y practicarlos. Porque los animales no votan, ni sus padres, ni sus parientes.

En el caso de la caza nos encontramos mayoritariamente con un deporte de poderosos, incluyendo el rey y algún abogado ambiciosillo. ¡Vaya, la Escopeta Nacional del inmenso Berlanga! El numerito en que al Rey cazador se le construye una silla especial para que se desfogue a tiros asesinando seres vivos ¡es de traca!, sin que el recuerdo de su hermano Alfonso al que quitó la vida con una de esas escopetas que tanto le gusta usar le quite la afición, más bien parece al contrario. Todo eso dice mucho de la ética o falta de ella del regio personaje. ¡Ah! También es un gran aficionado a las corridas de toros. Con semejante monarca, siempre glorificado por su corte mediática de pelotas, necesitamos una mente clara que nos haga ver, no sólo que “el emperador va desnudo”, sino tambièn que es mala persona.