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LA HUIDA

Empezó a huir hace algunos años

Y ha huido desde entonces, sin saber que sus perseguidores ya le han olvidado.

Acosado por miradas y horrores que sólo él cree que lo acechan.

Rodeado por un mundo que no lo defendió y que ahora piensa que no vale ya ni una celda fría.

Algunos cuentan relatos pavorosos de la pobre alma que un día huyera al norte.

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El vals de Lucía

Muchos hombres. muchos hombres

tuvo Lúcía durante su vida.

Mucha hambre, mucha hambre

pasó en su posguerra de provincias.

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Por qué el mundo es tan cruel con Lucía

por qué ríen ante su melancolía.

Vendieron su virgo por dinero.

Nunca volverá a a ser la misma,

la niña que baña su dolor en golosinas.

CAER AL VACÍO

Por qué tuvieron que arrancarla así

de la chabola donde vivía.

-tenía hermanos, perros, un caño

de fuente-

ahora un frigorífico viejo

un aparador y un espejo.

Desahucios- La Herida

Pilar Monedero-Fleming @MonederoFleming

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La herida abierta late y late acompasada con su corazón.

No puede mirar a sus hijas

ni mentirles con juguetes o con cuentos inventados.

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No puede dormir esas noches infernales

que preceden al desahucio.

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Las Barbies la contemplan desde una estantería,

testigos de tiempos buenos

sin el furor de los bancos.

Ella puso su dinero, pidió, vino, llegó y trajo.

Y los mismos usureros

dieron, prometieron, dijeron que su trabajo…

Ahora hay dos camitas blancas suspensas sobre la calle

y esa herida que ella tiene

que nadie ve,

pero late.

SELF SERVICE -Mürren-

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Pilar Monedero-Fleming @MonederoFleming

El vaso de plástico del café con leche

es el pasaporte hacia la terraza

donde están los cuervos, pidiendo pitanza,

mientras los turistas con gafas oscuras

ignoran su súplica.

Las aves se vengan

con sus excrementos en la balaustrada.

La mala conciencia de otro cigarrillo

no impide al que fuma aspirar el sol

junto con el humo.

Los cuervos insisten,

no se desaniman.

Están habituados a la indiferencia,

a su mala prensa

-banal menosprecio del negro, brillante plumaje.

Los dueños del vuelo de los parapentes

-Blanco, Azul y Rojo-,

rezan a las sedas, columpios del aire.

frágil bovedilla de sus oraciones,

dulce planear entre bosque y nieves.

Envidio su vuelo, como el de los cuervos,

admiro la belleza de esas aves

menospreciada y digna

como la de niños africanos de vientre combado por el hambre

y ojos inmensos.

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Un inmenso cansancio – Pilar Monedero-Fleming @Monedero-Fleming

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Cargada estoy de deudas.

Mi periplo es eterno.

Entre la muchedumbre de pesadas rutinas

mis pasos sigilosos se revelan inermes

ante una silenciosa invasión de recuerdos.

Los amigos que tengo

-que son como regalos

de la diosa inconstante que rige nuestros días-

empiezan a estar hartos de mi mente dispersa

entre la hiperactiva turbamulta que invade

mis velas y mis sueños.

Ya no sé que decirles,

no puedo hablar con nadie.

Yo,

que tanto sabía,

los idiomas me fallan…

Solamente mi perra comprende mi lenguaje

y se encoge con miedo arrimada a mi sombra.

soledad[1]

Cristales Opacos

Pilar Monedero

@MonederoFleming                                         imagen espejomami2

Sin saberlo,

sin quererlo,

nos convertimos a veces

en cristales

-tristes, opacos cristales-

que a duras penas reflejan

la vida que existe fuera

como si fuese pintada.

Trampantojo de la mente.

Dejando entrever apenas

aquello que espera adentro

de nuestras almas:

un núcleo de ferroníquel                                              cristales

pesado como la muerte

donde todo queda inmóvil.