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Pelea con dragones

No hay Merlín que me proteja.               

No hay Santo Grial que me ampare.

Caballero que levante

en su mano a Excalibur.

La pelea, feroz lucha,

mi guerra con los dragones,

es empresa solitaria.

Son mis monstruos.

Juegan conmigo, y parece

que me vencen,

que me agotan

los dragones.

Y, cuando me han derrotado,

a punto de devorarme,

cuando agonizo de  miedo,

me miran

y se sonríen.

Y se marchan

los dragones

-era un juego para ellos-.

Los dragones, aburridos, se distraen con otras cosas.

                                                                                                                                                                                                                     Pilar Moneder0-Fleming   

                                                                                                                                                                                                                     @MonederoFleming

Palabras de las madres que tuve para la hija que nunca tendré

No permitas           

que te digan

cómo eres

los espejos.

Menosprecia los halagos

de los compradores de almas.

Pisa fuerte sobre el musgo

y también

en los desiertos.

Para conquistar tu mundo,

si quieres, tienes la llave:

el velo de Isis existe sólo para que lo apartes 

y descubras

que lo cierto

          casi nunca es evidente.

Que es posible lo imposible,

            que el misterio es una farsa

            y el poder es un veneno.

Pilar Monedero-Fleming   @MonederoFleming

Tercer Poema Breve

Te espío tres veces desde tres ventanas.                                                                                                                 

Si tuviera mil ventanas

te espiaría mil veces.

El amor forjado en el infierno,

en la ebriedad de la locura de los dioses,

en el engaño, la pérdida y la mentira,

no se acaba nunca, y duele.

No se acaba nunca, y pesa.

¡Tengo las manos manchadas con la sangre de mi alma!

Pero tus garras siguen brillando.

Me deslumbran.

Como siempre.                                   

Pilar Monedero-Fleming

@MonederoFleming

ANORÉXICOBULÍMICA

Conseguí esquivar a duras penas las básculas.

¡Me costó tanto tiempo y sufrimiento!

Muchos años de esfuerzo y de voluntad.

Corazones de alcachofas con limón limpian conciencias

(tengo la nevera llena de alcachofas y limones)

y es un arte banquetear con platillos tan escuetos.

Quisicosas y minucias dispuestas en breves dosis.

Nunca tuve tratamiento para mi mal vergonzante

quizá porque

cuando se manifestó en mi mente

–ya que el cuerpo iría después-

no pensé que estaba enferma.

No lo pensé cuando veinte kilos menos veía como un milagro.

No veía el esqueleto que tomaba mi lugar.

El espejo me engatusó con una imagen de niña

recién venida del mundo de Alicia y de Peter Pan :

¡Yo nunca tendría pechos!

¡Estaba a salvo sin pechos, sin caderas, sin que mi cuerpo sangrase!

Y, mientras tanto, mi alma

se adaptaba a mi esqueleto como a una segunda piel.

¡Qué maravilla

poder vivir para siempre en la sección para niños de cualquier gran almacén!

Hasta el final de mi  viaje

no supe cuánto sufrió

mi madre:

que veía crecer al monstruo que me devoraba entera

y me veía morir.

Pilar Monedero-Fleming @MonederoFleming

Recuerdos Envenenados

Acuérdate

cuando puedas.

     Yo no dejo de acordarme.

 

Acuérdate de mi cara

bajo la tuya.

Del ansia

que iluminaba tu rostro

y a ratos lo oscurecía.

 

 

Acuérdate

como un sueño,

de tus piernas y las mías

enredadas en el nudo

más hermoso que ha existido.

 

Acuérdate,

aunque te duela,

porque yo siempre me acuerdo.

 

Acuérdate,

aunque nos queden

ya

solamente

las sombras.

 

 

Las siluetas

casi siempre inoportunas,

muchas veces dolorosas,

guardadas en los espejos.

 

 

 

Pilar Monedero-Fleming  (De Nueve Soledades de Cristal)

El Calor del Enemigo

Tanto tiempo guardando, escondiendo en tu pecho huecos caparazones que creías valiosos.

Nadie carga la culpa por haberte engañado simulando espejismos que sólo veías tú.

A trancas y barrancas, tu triste yo ha sabido devolver a tu alma lo que había perdido

expulsando al intruso que intenta regresar.

Era cómodo el cofre de tu cuerpo vacío, lejos de los pecados, ausente de virtud.

Pero ahora, si él vuelve, estarás preparada, porque irás al combate si debes combatir.

Ni rehuyes las luces ni te espantan las sombras.

El pasado está cerca y es posible aprender.

Sólo guardas ahora joyas que lo merezcan, aunque sean guijarros.

Sobre todo, guijarros, gemas firmes pulidas por un pálido mar.

No tienes miedo ahora como antes lo tuviste.

Ya no guardas misterios de ponzoñas secretas. El antídoto se halla donde siempre esperó.

De nuevo tienes alma, y con ella, pecados.

Ahora escuchas la música, y podrías bailar.

(De Doble Cristal, Pilar Monedero-Fleming)