Archivos

Un instante en el hotel 1885 (MONTREUX)

  Hasta la copa del agua

-medias lunas en los bordes

huella de labios grasientos-

tiene estilo y elegancia

en este hotel amarillo de fachada de merengue

y suelos siempre brillantes.

Sobre el mantel se refleja

el sol de la sobremesa

fragmentado por los prismas

de las lámparas del techo

en mentidos arco iris.

Enderezando la espalda,

la encorsetada señora

suspira por un descanso de cordones aflojados

previsto tras la comida.

La mosca torpe, borracha,

esboza un fútil aseo

entre los restos pringosos

de una guinda al marrasquino.

Los niños no quieren siesta.

Pero la nurse los lleva

a reposar, obligados,

en penumbrosas alcobas.    

Mientras ella, liberada,

tricota un jersey eterno

o retoma sus lecturas

(roman erotique, á la mode,

que esconde en el costurero).

En la cocina, los pinches

sudan tras los delantales.

Pilar Monedero-Fleming 

@MonederoFleming