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Un inmenso cansancio – Pilar Monedero-Fleming @Monedero-Fleming

soledad descarga

Cargada estoy de deudas.

Mi periplo es eterno.

Entre la muchedumbre de pesadas rutinas

mis pasos sigilosos se revelan inermes

ante una silenciosa invasión de recuerdos.

Los amigos que tengo

-que son como regalos

de la diosa inconstante que rige nuestros días-

empiezan a estar hartos de mi mente dispersa

entre la hiperactiva turbamulta que invade

mis velas y mis sueños.

Ya no sé que decirles,

no puedo hablar con nadie.

Yo,

que tanto sabía,

los idiomas me fallan…

Solamente mi perra comprende mi lenguaje

y se encoge con miedo arrimada a mi sombra.

soledad[1]

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Pelea con dragones

No hay Merlín que me proteja.               

No hay Santo Grial que me ampare.

Caballero que levante

en su mano a Excalibur.

La pelea, feroz lucha,

mi guerra con los dragones,

es empresa solitaria.

Son mis monstruos.

Juegan conmigo, y parece

que me vencen,

que me agotan

los dragones.

Y, cuando me han derrotado,

a punto de devorarme,

cuando agonizo de  miedo,

me miran

y se sonríen.

Y se marchan

los dragones

-era un juego para ellos-.

Los dragones, aburridos, se distraen con otras cosas.

                                                                                                                                                                                                                     Pilar Moneder0-Fleming   

                                                                                                                                                                                                                     @MonederoFleming

Prisioneros

Nada peor que estar preso sin conocer la condena.

La longitud de los días que se deslizan sin más, lentos cual procesionarias,

tan iguales como ellas.

Ser serpiente de terrario

o pez en una pecera

-obsesa, cautiva víctima en su cárcel de cristal-.

O mujer en una casa

con una fiera en la puerta,

tan pendiente de su miedo

que se le olvida la vida.

Pilar Monedero-Fleming (Animalario, nº 5)

Cántico de la bruja

                                          Cruzando los abismos sobre bestias aladas

desoyendo consejos de las voces sensatas

con los dardos del viento golpeando en mi piel.

Prosiguiendo mi viaje con feroz alegría

hasta llegar al prado donde todos concurren

a los sones hipnóticos de la flauta de Pan.

Con los faunos comparto los bailes y los cuencos

de licores preciosos del agua destilados

por las ninfas que moran

presas en manantiales

de los que sólo ahora les permiten salir.

Los guardianes gigantes, cuyo nombre se oculta,

se esconden en el bosque y no quieren mirar.

Les da miedo y vergüenza presenciar la alegría

de los que no pensamos, a fuerza de pensar.

Y sabemos sentirnos, tocarnos y mirarnos.

Y sabemos olernos como brotes tronchados.

Escuchamos al mirlo cuando muere la tarde,

mas los ruidos nocturnos nos hacen anhelar

cosas desconocidas,

cosas fuera del prado,

ocultas en estrellas

o en el sótano bajo

de la casa más vieja que se hunde en la ciudad.

 

(Pilar Monedero-Fleming)

El Calor del Enemigo

Tanto tiempo guardando, escondiendo en tu pecho huecos caparazones que creías valiosos.

Nadie carga la culpa por haberte engañado simulando espejismos que sólo veías tú.

A trancas y barrancas, tu triste yo ha sabido devolver a tu alma lo que había perdido

expulsando al intruso que intenta regresar.

Era cómodo el cofre de tu cuerpo vacío, lejos de los pecados, ausente de virtud.

Pero ahora, si él vuelve, estarás preparada, porque irás al combate si debes combatir.

Ni rehuyes las luces ni te espantan las sombras.

El pasado está cerca y es posible aprender.

Sólo guardas ahora joyas que lo merezcan, aunque sean guijarros.

Sobre todo, guijarros, gemas firmes pulidas por un pálido mar.

No tienes miedo ahora como antes lo tuviste.

Ya no guardas misterios de ponzoñas secretas. El antídoto se halla donde siempre esperó.

De nuevo tienes alma, y con ella, pecados.

Ahora escuchas la música, y podrías bailar.

(De Doble Cristal, Pilar Monedero-Fleming)

Qué quiere lagartijapresumida

No sé qué quiere lagartijapresumida. Sé lo que yo quiero de ella.

Sé que quiero la confidente que no tengo, que no tuve. Los atentos oídos y ojos que echo de menos, como sólo se puede echar de menos aquello que nunca ha sido tuyo.

La vida te va cargando de años y de mierda. Es difícil de asumir que no se trata de una carga transferible. Podemos ignorarla: bótox y cirujía estética para intentar borrar los años por fuera. Una figura juvenil vestida con ropa moderna. Pero ¡Ay la mierda! No hay bisturí que la quite ni afeite que la elimine. Porque está por dentro, royendo las entrañas como una rata eficiente.

Esa sucia rata es una presa ideal para una fuerte y valiente lagartijapresumida, de la que espero desempeñe su papel de depredadora cuanto antes, que me libere de aquello que me paraliza y acobarda. Por eso la he buscado valiente, desinhibida, que se atreva con todo y con todos, y que nada le dé miedo ni le haga callar cuando es preciso que hable.