Archivo | febrero 2012

Recuerdos Envenenados

Acuérdate

cuando puedas.

     Yo no dejo de acordarme.

 

Acuérdate de mi cara

bajo la tuya.

Del ansia

que iluminaba tu rostro

y a ratos lo oscurecía.

 

 

Acuérdate

como un sueño,

de tus piernas y las mías

enredadas en el nudo

más hermoso que ha existido.

 

Acuérdate,

aunque te duela,

porque yo siempre me acuerdo.

 

Acuérdate,

aunque nos queden

ya

solamente

las sombras.

 

 

Las siluetas

casi siempre inoportunas,

muchas veces dolorosas,

guardadas en los espejos.

 

 

 

Pilar Monedero-Fleming  (De Nueve Soledades de Cristal)

Prisioneros

Nada peor que estar preso sin conocer la condena.

La longitud de los días que se deslizan sin más, lentos cual procesionarias,

tan iguales como ellas.

Ser serpiente de terrario

o pez en una pecera

-obsesa, cautiva víctima en su cárcel de cristal-.

O mujer en una casa

con una fiera en la puerta,

tan pendiente de su miedo

que se le olvida la vida.

Pilar Monedero-Fleming (Animalario, nº 5)